En Argentina, la viticultura está experimentando un auge en la producción de vinos orgánicos, con un crecimiento impresionante en los últimos años. Entre 2018 y 2022, la superficie de viñedos libres de agroquímicos aumentó más de un 150%, con una tendencia cada vez más clara hacia prácticas más sostenibles. Esta expansión ha sido impulsada tanto por la demanda de consumidores locales como internacionales, que buscan productos más respetuosos con el medio ambiente.
El impacto en cifras
Argentina se ha consolidado en el octavo lugar a nivel mundial en cuanto a superficie de viñedos orgánicos, con más de 10,000 hectáreas certificadas en 2022. El número de fincas productoras también se duplicó en solo tres años, alcanzando las 300, lo que refleja la popularidad creciente de estos vinos. A nivel local, el consumo de vino orgánico ha crecido exponencialmente: mientras que en 2014 se comercializaron 4,428 litros, en 2022 la cifra superó los 1.5 millones de litros.
El futuro de los vinos orgánicos
El enólogo de Domaine Bousquet, Rodrigo Serrano Alou, destaca la importancia de la menor intervención en la producción de vinos orgánicos para preservar su identidad y autenticidad. A medida que el mercado continúa demandando este tipo de vinos, más bodegas están adaptándose y certificando sus productos como orgánicos. Asimismo, Maricruz Antolin, de Krontiras, enfatiza que aunque los viñedos orgánicos producen menos uvas que los convencionales, la calidad sigue siendo alta, y cada vez más consumidores eligen estos vinos por su compromiso con la sostenibilidad.
¿Orgánico vs. Convencional?
A la hora de diferenciar entre un vino orgánico y uno convencional, las opiniones varían. Algunos expertos como Leonardo Devia, de Chakana, sostienen que es difícil distinguirlos a ciegas, aunque los vinos orgánicos tienden a mostrar de manera más precisa las características del terroir. Otros, como Serrano Alou, aseguran que es posible identificar un vino orgánico por la ausencia de productos sintéticos en su elaboración.
En definitiva, el boom de los vinos orgánicos en Argentina no es una moda pasajera, sino una tendencia sostenida que está cambiando la industria vitivinícola. Los productores están encontrando nuevas maneras de ser más sostenibles, mientras los consumidores responden positivamente a estos vinos que reflejan un compromiso con el medio ambiente y una elaboración más consciente.

