Cada 17 de abril, celebramos el día mundial de nuestra cepa emblema: el Malbec. Tan intrínseco a nuestra cultura país como el fútbol, la carne y el tango, el Malbec Argentino conquistó el mundo desde su llegada a tierras argentinas en 1853. Aunque su origen se remonta a Francia, es en nuestros suelos donde este varietal ha encontrado su hogar y ha florecido, adaptándose a una amplia gama de terroirs y adquiriendo cualidades únicas que lo distinguen en la escena internacional.
El boom del Malbec argentino ha sido tan impactante que ha inspirado a otros países productores a cultivar esta cepa, e incluso Cahors, la región francesa de origen, ha redescubierto su potencial. Según Wines of Argentina, el Malbec argentino ha sido fundamental para abrir camino en los mercados mundiales, representando el 56% del total de vino fraccionado comercializado en el mercado externo y consolidándose como la variedad más exportada del país.
Hoy en día, hablar de Malbec es hablar de una apuesta segura en cualquier parte del mundo. La diversidad de terroirs, estilos y gamas de precios ofrece una amplia variedad de opciones para todos los gustos. De hecho, el Observatorio Vitivinícola Argentino reporta que existen unas 2.004 etiquetas de Malbec en el mercado interno, con 164 nuevas alternativas surgidas en tan solo un año.
En el ámbito internacional, el boom del Malbec ha generado divisas significativas para Argentina, con aproximadamente 1.659 etiquetas disponibles en las góndolas del exterior y generando casi 500 millones de dólares anuales. La versatilidad y plasticidad del Malbec son atributos destacados, ya que esta cepa se adapta a una amplia variedad de terroirs, produciendo vinos con perfiles únicos que reflejan la altitud, el suelo y el clima de cada región.
Santiago Mayorga, enólogo de Bodega Nieto Senetiner, destaca los múltiples factores que influyen en el estilo final de cada vino Malbec, desde el material genético hasta el manejo en el viñedo y la vinificación en bodega. Esta diversidad se refleja en la expansión geográfica del Malbec en Argentina, con viñedos que van desde Jujuy, a 3.300 metros sobre el nivel del mar, hasta Chubut, donde se cultiva el Malbec más austral del mundo.
Así, el Malbec argentino no solo conquistó paladares en todo el mundo, sino que también transformó el paisaje vitivinícola argentino, mostrando el potencial de la industria y la riqueza de la diversidad enológica del país.
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